Tal parece que nuestra tierra mixteca nunca ha sido escenario de producciones cinematográficas. Sin embargo, en la Mixteca el cine, también llamado séptimo arte, está siendo fecundo gracias a que algunas películas han sido realizadas aquí. Es el caso de dos cintas filmadas en locaciones de nuestra región: Espiral en San Pedro Yodoyuxi y Santa María Xochixtlapilco y Cuento de Hadas para Dormir Cocodrilos en San Miguel Marcos Pérez (San Juan Teposcolula), respectivamente. Las tres poblaciones están relativamente cercanas a Huajuapan de León, la cabecera de distrito.
Las producciones que nos ocupan son recientes. Espiral fue realizada en el 2015 por Jorge Pérez Solano y Cuento de Hadas para Dormir Cocodrilos en el 2010 por Ignacio Ortiz.
En términos simples un imaginario sería sinónimo de ficticio y también el dominio de la imaginación, como facultad creativa. Pero tomemos el concepto de imaginario tal como lo concibe Siboney Obscura: «un conjunto de representaciones discursivo-narrativo-figurativas que sirven de marco a nuestro razonamiento sobre la percepción de la realidad, y por tanto son condición de posibilidad de lo social».
Al ser México un país tan grande, su cine nacional es heterogéneo, tal que el imaginario cinematográfico hecho en el norte del país es diferente al del centro y sur.
Espiral tiene como tema central la complicada vida de Diamantina y Araceli en la ficticia comunidad de San Juan Zila tras la migración de sus pobladores hacia Estados Unidos, todo esto aderezado con las penas y alegrías que sobrellevan las familias de las dos mujeres; mientras que Cuento de Hadas para Dormir Cocodrilos muestra el viaje de un hombre llamado Arcángel hacia Marcos Pérez, el pueblo en el cual están sus raíces. Allí se entera que su padre ha muerto y encuentra el origen de sus problemas emocionales, descubriendo cosas sobre su pasado familiar, relacionadas con los acontecimientos históricos de México: la intervención francesa, la guerra de reforma, la revolución mexicana y la emigración a los Estados Unidos.
Las dos cintas parecen compartir un imaginario en común, al representar paisajes mixtecos netos, como las tierras áridas, montes inmensos, sembradíos en los campos y poblados sencillos donde los habitantes realizan tareas cotidianas propias de la vida rural. También proyectan un imaginario de un país en vías de desarrollo y como su sociedad se las arregla para salir adelante en medio de las adversidades, sin dejar de lado sus costumbres, por ejemplo, las fiestas patronales.
Lo destacable de ambas producciones es que fueron realizadas sin estar inmersas en el cine comercial –cercano e imitativo al cine de Hollywood– al que muchos públicos están acostumbrados. Por lo tanto, otra propuesta de cine está siendo realizada en la ’periferia’ de ese cine comercial que predomina en México. En lo personal abogo porque haya cada vez más un cine que se ocupe de temas sociales, a menudo controvertidos, como las condiciones y la lucha por salir adelante de las comunidades rurales, pero también con un imaginario que muestre escenarios naturales en estado puro, junto con la vida de sus pobladores.